Consumo de acero: América Latina muestra signos de recuperación económica.

El 2020 ha sido un año muy difícil para la industria siderúrgica mundial y América Latina no es una excepción. Según la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), la producción total de acero crudo en la región para el año 2020 fue de 55,6 millones de toneladas (Mt), lo que representa una caída de un 8,4%, comparado con el total en 2019. Un resultado ciertamente negativo, pero en consonancia con los datos mundiales (excluida China): -7,7% respecto al año anterior. 

A pesar de este contexto, se observa una nota positiva. El consumo de acero en la región aumentó un 6% en noviembre, indicativo de una recuperación económica iniciada a finales de 2020. Alacero estima que esta tendencia se mantendrá hasta el primer trimestre de 2021.

En el sector del acero laminado latinoamericano, la situación es similar. La producción total de 2020 se sitúa en 46 millones de toneladas (-9,3% respecto a 2019), una cifra muy similar a la de 2003.

En un principio, la escasez de oferta a la que se enfrentó el mercado europeo del sector del acero fue consecuencia directa de los recortes de producción provocados por la pandemia de Covid-19 en primavera. Con la reactivación de la actividad económica e industrial, se produjo un inesperado pico de demanda proveniente del sector automovilístico, que fue uno de los primeros en dar síntomas de recuperación en Europa.

No obstante, las empresas siderúrgicas han tenido dificultades a la hora de satisfacer esta demanda, un hecho que resulta complicado de asimilar dada la escasa demanda de automóviles en general. En este escenario, algunas fuentes indican que podría ser muy arriesgado seguir subiendo los precios para el sector del acero. El problema es que se espera que la demanda de acero, tanto a nivel nacional como internacional, aumente en 2021 respecto a 2020.

Al parecer, la escasez de suministro continuará durante una temporada, ya que la capacidad extra de los altos hornos que vuelven a estar operativos será contrarrestada por el retraso de los trabajos de mantenimiento y los desmantelamientos en muchas plantas siderúrgicas. De esta manera, resulta fundamental recuperar los niveles productivos anteriores a la crisis, ya que la reducción de la producción solo impulsará al alza el precio del acero y perjudicará a las industrias del procesamiento.

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